Calidad y Calidez
en el cuidado de los pacientes

En los últimos años, el aumento de la expectativa de vida ha llevado a que aquellas patologías neurodegenerativas poco frecuentes como la enfermedad de Alzheimer, pasaran a serlo. A los 60 años su frecuencia es del 2%, la cifra aumenta a un 40% a los 80 años. El Alzheimer es una verdadera pandemia del siglo XXI; genera altísimos costos de atención equiparables al producto bruto interno de países como Suiza, Bélgica o Indonesia.  Las proyecciones indican que en el año 2030 aproximadamente 57 millones de personas la padecerán. Este número representa la suma total de la población de las ciudades de Seúl, México, Nueva York, Londres, Lima, Río de Janeiro y Johannesburgo. Argentina no escapa a esta realidad y hoy se estima que 500.000 personas padecen Alzheimer.

La tendencia internacional es el desarrollo de Clínicas de Memoria, para la asistencia integral tanto del paciente como de su familia, con un abordaje clínico, preventivo e interdisciplinario, basados en cada paciente e involucrando la Neurología Cognitiva, la Neuropsicología, y la Neuropsiquiatría.

La clínica de Memoria tiene diferentes modalidades prestacionales:

La evaluación inicial es realizada por un neurólogo especializado en problemas cognitivos y consiste en una discusión de los síntomas actuales, la historia clínica y la evaluación neurológica. Además, se evalúan las funciones mentales superiores. El profesional decide los métodos complementarios de diagnóstico que son requeridos.

La evaluación neuropsicológica incluye un análisis de la memoria, de las funciones visuoespaciales, de la atención, de la orientación, del cálculo, del lenguaje y de las funciones ejecutivas. La exploración de las funciones cognitivas se lleva a cabo con todos aquellos pacientes que sufren una alteración de estas capacidades.

Luego de realizadas las evaluaciones pertinentes, la familia y el paciente se reúnen con el neurólogo a discutir los hallazgos y los pasos a seguir. Los planes de tratamiento son hechos a medida de cada paciente según las necesidades basándose en los resultados de los tests neuropsicológicos y en las dificultades que el paciente está experimentando diariamente. Se discute la posible medicación dirigida tanto a la condición como a síntomas específicos que el paciente posee.