Calidad y Calidez
en el cuidado de los pacientes
29 de septiembre de 2017

El arte y la creatividad, escudos protectores del cerebro

 

La actividad artística creativa estimula la reserva cognitiva.

Las demencias se caracterizan por un deterioro adquirido y persistente de una o más capacidades cognitivas de severidad suficiente para llevar a una pérdida de la autonomía y de la independencia funcional. Las principales causas son la enfermedad de Alzheimer y la cerebrovascular. El envejecimiento poblacional viene aumentando sostenidamente en los últimos años, siendo esta problemática mayor en los países en vías de desarrollo, tal como sucede en Latinoamérica.

La enfermedad de Alzheimer es muy prevalente y aumenta exponencialmente con el envejecimiento. Los datos disponibles de estudios epidemiológicos muestran que más de un cuarto de la población (26,4%) mayor de 60 años tiene deterioro cognitivo y un 8,3% demencia. El costo mundial de la enfermedad fue estimado durante el 2010 en 604 mil millones de dólares, equivalente al PBI de Suiza. En Argentina, el costo ronda entre los 3.400 y 14.000 dólares por paciente por año. Esto la ha colocado como una problemática central de la Salud Pública mundial por el World Dementia Council (creado por el G8).

Si consideramos la epidemia que se aproxima, la acción propuesta debería basarse principalmente en campañas preventivas educativas poblacionales tendientes al control de los factores de riesgo vasculares, y a la potenciación de los factores de protección como la reserva cognitiva. Esta última hace referencia a la influencia que ejercen experiencias tales como los años de escolaridad, el tipo de ocupación, y las actividades creativas artísticas en el desempeño cognitivo de un individuo. La reserva cognitiva es la capacidad de potenciar el rendimiento a través del reclutamiento o la incorporación de diferentes redes neuronales, lo que se reflejaría clínicamente en la utilización de estrategias cognitivas alternativas. Así, los sujetos con mayor reserva, procesarían las tareas de una manera más eficaz que aquellos con menor reserva, o dicho de otro modo, un individuo con mayor capacidad de apelar a redes neuronales alternativas o diferentes estrategias en respuesta a tareas que demanden recursos crecientes, tendría mayor reserva cognitiva y mayor protección contra el daño cerebral. En el marco del protocolo de investigación ADNI (Iniciativa para el Diagnóstico por Neuroimágenes de la Enfermedad de Alzheimer, por sus siglas en inglés) Fleni llevó adelante un estudio cuyas conclusiones indicaron que el aumento de la actividad neuronal a través de estímulos dados por la educación, ocupación, actividades sociales, artísticas, etc., es decir la reserva cognitiva, tiene un rol protector en pacientes con deterioro cognitivo leve.

La creatividad es la habilidad para generar ideas nuevas y originales, dejando los estereotipos y patrones tradicionales, y produciendo innovaciones en el contexto social en el que se dan. Vivimos en un mundo cambiante y cada vez más complejo en el cual la creatividad implica una reacción a los problemas y a los desafíos del futuro; por lo tanto esta capacidad (innovadora, transformadora y constructiva) se convierte en uno de los motores de la evolución científica y cultural de la humanidad.

El rasgo de personalidad esencial para una mente creativa es la “apertura a la experiencia”, la cual es traducida en un interés especial por la experimentación variada, que otros llaman “curiosidad intelectual”. No debemos confundir la creatividad con la inteligencia, ambas pueden darse juntas o separadas. En la inteligencia se prioriza el “pensamiento convergente”, se busca la capacidad para encontrar la única y adecuada solución a un problema. La creatividad se asocia al “pensamiento divergente” que prioriza la generación de muchas posibilidades de respuestas, diferentes puntos de partida y múltiples soluciones diferentes a las tradicionales.

Se acuñó el término “pensamiento lateral” como una técnica para la resolución de situaciones de manera creativa, fuera del patrón habitual y en la cual se puede ser entrenado para la misma. Existe una creatividad extraordinaria la cual es innata, genética y es aquella de la que gozan los genios como Leonardo Da Vinci y una creatividad ordinaria que es la que puede ser estimulada y desarrollada por numerosas personas normales a lo largo de la vida y que forma parte de la reserva cognitiva.

Se propone que la interacción entre los lóbulos frontales, temporales y el sistema límbico serian responsables de la generación de ideas creativas. En este esquema, un neurotransmisor como la dopamina facilita las actividades voluntarias y orientadas a un único objetivo, a la vez que inhibe los comportamientos competitivos. Habría un equilibrio entre la corteza frontal, base de la racionalidad, y la corteza temporo-límbica, base de las emociones. Nuestro cerebro está formado por circuitos que son los responsables de nuestras conductas, que funcionan en la normalidad y disfuncionan en las patologías, pero siempre son los mismos circuitos y el mismo cerebro. Así, en los pacientes con lesiones (ej. tumores) en los lóbulos temporales encontramos una desinhibición con un aumento de la creatividad y en los que tienen lesiones frontales hay apatía, rigidez e inflexibilidad con disminución creativa.

El arte es el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario a través de recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. El arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones. Por eso resaltamos la importancia de la actividad artística creativa, la cual estimula la reserva cognitiva y la plasticidad cerebral, que permite proteger al individuo previniendo o retrasando el deterioro cognitivo.

*El Dr. Ricardo Allegri es jefe del Centro de Memoria y Envejecimiento de la Fundación FLENI, Investigador Principal del CONICET, e integra el World Dementia Council (WDC).